El viaje del Papa a Fátima no es un viaje más. Quizá sea el VIAJE de Benedicto XVI. Y eso que ha hecho viajes muy claves: Israel, Auschwitz, USA, África, España, Alemania, Australia...
En éste, va a la tierra de María. Va en un momento delicado para la vida de la Iglesia (y del mundo, no lo olvidemos). Va en un año sacerdotal, cuando el sacerdocio se está purificando...
El Papa ha dicho en el encuentro con los periodistas que volaban con él a Portugal que se sigue cumpliendo parte del tercer secreto de Fátima: ese personaje de blanco que sufre es hoy Benedicto XVI que sufre en un silencio atronador por los pecados de los hombres de Iglesia, que sufre por el ataque a la Iglesia y a Dios (no podemos dejar de pensar que es un ataque en toda regla: la pederastia les da igual...). Y señala que serán todos los Papas hasta el fin del mundo. La tercera respuesta es impresionante. Está en italiano, pero se comprende bien:
"la gran persecución que sufre la Iglesia no viene de fuera sino que nace del pecado en la Iglesia y la Iglesia por tanto tiene una necesidad profunda de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender por una parte el perdón, pero también de otra, la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye la justicia. En un palabra, debemos volver a aprender algo esencial: la conversión, la oración, la penitencia y las virtudes teologales"
Hay que rezar para no dejar solo al Papa. Os animamos a seguir el viaje del Papa: se puede seguir aquí, casi al día a día.

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